Tengo muchos días bonitos e inolvidables en mi vida, pero creo que como ese, ninguno.
Sí, ese, el día en que supe que algo me iba a hacer ser feliz a partir de mayo del 2012, y hasta siempre. Algo que crecería poco a poco hasta que se hiciera grande, y con él, crecería el sentimiento de amor y felicidad que despertaría a su alrededor.
¿Algo? NO! Mejor dicho, ALGUIEN.
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